Llevaba meses sin recordarlo, y hoy ya lo he visto tres veces, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que él pensó en mi, ¿y de qué me sirve? eso no va a hacer que lo olvide, y mucho menos si aún se me altera la respiración cuando aparece de repente.
No es mi intención pasarlo mal, pero era tan perfecto, cada momento, cada caricia, cada sonrisa, cada palabra pronunciada por esa diminuta boca, sus labios, planeé durante tanto tiempo como sentirlos, que cuando ya lo tenía todo calculado, se fue, se marchó, para siempre, y yo no llegué a besarlo; aunque eso sí, nunca olvidaré cada te quiero que pronunció, fue tan puro, tan efímero, que todavía tengo serias dudas de su fue real.
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