martes, 8 de febrero de 2011

Desde la ventana.

Eras solo un forastero en mi imaginación, eso cuando no te conocía, mirándote desde lejos imaginaba como seria tu voz y como pronunciarías las equis, como pararías los taxis, que significaría besarte y de que color seria tu habitación al apagar las luces. 
Y así me imaginaba yo, entrando por la ventana de tus días. Pero ahora no puedo evitar que la imaginación se enemiste conmigo por ser tan egoísta, no quiero imaginar quien despista tu lucidez, ni a quien esperas impaciente, por qué silvas por las mañanas, quien te dibuja corazones en los hombros ni quien te desabrocha ahora tus pantalones verdes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario