Se va, y me quedo con todas las ideas guardadas en mi cabeza. Sola. Tengo todos sus deseos plegados bajo mis pies, verdes, sudados; y desprenden un olor delicioso a sexo por la mañana. Las ventanas están cerradas y poco a poco se va cargando más y más el ambiente. A pocos metros del cielo y unos cuantos más de casa, allí me oculto.
Es posible que haya creado una historia en trozos de cartulina, que lleve recordables, purpurina y pegamento. Hay una luz agarrada a la pared, que no quiere bajarse ni moverse de ahí. ¿La veis? He invitado a todos mis fantasmas a hacerme compañía durante un par de horas, y tal vez nos masturbemos mirando al techo.
A deshora mi corazón se muda al sótano para estar a solas, le gustan la humedad y los besos. Jamás se cansa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario