Tengo la sensación de que todos los demás están borrachos, pero solamente soy yo la que se mueve como las olas mientras las palabras que escribo se vuelven borrosas; aquí, apoyada en el armario del comedor y viendo como todos se pululan y hablan, las comidas en navidad son el tema de conversación, se habla como solo los patos hablan y todo sirve para encontrar qué hace tanta falta, supongo que hay algo perdido en el pasillo.
Se encienden las luces y un grito manda las ordenes de lo que tenemos que hacer, las cosas van seguidas de su sombra mientras me tiemblan las rodillas hacia dentro y el pecho, el pecho hace presión contra mis contillas, y no soluciono nada por mucho aire que coja; me viene el olor de la inmunidad; que también puede ser el olor de las velas, o de los polvos del talco.
Tan extraña y bonita, sin saber de que va disfrazada de pensamientos.
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