A veces me gustaría gritarte que te necesito, por que unas veces el orden aleatorio de mi mente pone en mis manos una melodía tan dulce que no puedo hacer otra cosa que pensar en tenerte. Ordenas mis pensamientos de la forma que te conviene, y sin hablar me convences de que entregarme a ti es la opción correcta. De que las situaciones, los lugares, y hasta la música, cambian; pero que tú y yo vamos a ser eternos y conseguiremos derrotar cualquier ola que rompa en nuestros pies.
Que no se como volver a mi sin ser tuya, que llegó un momento en el que en realidad hice un pacto con el diablo para poder venderte mi alma, y ahora te pertenezco aún arriesgandome de quemar mis muñecas al rozar tu cuerpo. No me preguntes por que te deseo, pero grito a las hojas sobre las que me escribiste, que te devuelvan a mi; que me digan donde te escondes ahora y la forma en la que puedo hacerte brillar a mi lado esta noche. Por que tus manos me balancean sin miedo, y mis ojos se cierran al escuchar tus susurros. Me fío de ti, y aún no comprendo por que lo hago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario