sábado, 4 de agosto de 2012

A él, que partirá hacia la zona exótica del planeta.

Han sido pocas las horas respirando de tu mismo aire, pero muchas las ganas deseando e indagando en busca de tu mas alta torre. La que me lleve hasta ese momento en el que sea capaz de romper el viento con mis labios por la excitación de tus pulsaciones, o por la simple dureza de mis dientes al probar un poquito de tu carne.
Pero ya no hablo de cuantas veces he pensado en poseer tu cuerpo, encerrado en una pequeña caja que es la música; sino que he hecho todos mis sueños mucho más sencillos. Que lo que un día fueron ansias y sinónimos de lo enfermo, hoy solo son la anotación de haber besado la primera de tu marcas en tu piel. Tu manía por vivir rápido. Y así has sido durante un par de horas, un cliché realizable, y mio por completo. A pesar de llevar tatuadas tus cadenas en el ancla de lo inseparable; a pesar de que en el lugar donde amanece su nombre, crece un nervio que te llega directo a erizarte el corazón.
Pero no importa, no queda casi tiempo para tener que despedirte con un hasta siempre; o hasta que la muerte te separe de tu pequeño dialecto perdido. No queda tiempo ni siquiera para un último adiós entre tu cuerpo desnudo, y mis manos sujetando tu cabeza como este día. Pero no importa, por que yo me he llevado un recuerdo a toneladas de ti, y la inmortalización de nuestras miradas en un mismo encuadre. Que puedes irte, que puedo haber perdido mi oportunidad de oro para saciar todas mis lujurias de golpe; pero sigo conservando el cimiento de mis mañanas; y como su nombre indica, es él quien me sostiene haga frío o calor.
Hasta siempre, pequeño ruiseñor. Y cuidado con la tortuga gigante que se alimenta a base de las pelusas de nuestros sueños ocultos en tu ombligo.

1 comentario: