jueves, 14 de febrero de 2013

Cíclopes de dos ojos.

Estoy segura de que en cualquiera de las dimensiones que conoce, mi excitación solo podría ir en aumento. Devoro el crujir de mis dientes con tal de soportar la presión de entregarme a los suyos, de provocar sus encías para que busquen arrancarme los lunares de mi cuerpo. Egocentrismo que separa mi vida de su realidad, pero que acerca nuestras mentes hasta el punto de rozarse; casi notando la cicatriz que sus pensamientos crean. Canta. Él canta hasta que queda cachondo, hasta que su corazón late tan fuerte que trata de explotar su cuerpo. Confusión. Me confunde los sentidos hasta dejarme enajenada por su voz, sus gemidos que son música, y la alineación de su cara que espera quieta mientras sus manos hacen el trabajo duro.
Vuelve a empezar, que hasta la ceniza a cobrado vida para escuchar lo que tienes que decirnos; y si el infierno no me asfixia, yo también quiero aguantar hasta el final. Dos placeres haber hecho cruzar nuestras miradas en una única dirección. Sorpresa para mis sentidos, y esperado final desde que nuestros pies también compartieron el suelo.
Me quedan 45 segundos de vida, y té en el poso de mi taza. Quien quiera que sea ese yo que está repitiendo en estos momentos esa estrella, que lo disfrute. En cuanto cruzo la puerta ansío tener de vuelta su atmósfera, no quiero sus labios; pero deseo con todas mis fuerzas volver a perderme en ese laberinto.

1 comentario:

  1. No se desde qué que linea o desde qué rostro estás pensando en él, pero lo cierto es que hacía tiempo nadie te despertaba como este tipo.
    Estoy deseando a que escribas algo nuevo sobre él.

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