Me he quedado con las ganas, y la imaginación ha decidido comenzar a jugar a confundir arriba y abajo; pero merecerá la pena sentir como se va encogiendo mi corazón entre sus manos. Un poquito lleno de pasión, y otro poco asfixiado. Y sentir como, definitivamente, el deseo ha superado la razón, la agilidad al viento.
Y si mis manos fueran rápidas, si fueran suaves y cortantes por su paso; podría romper sus dedos entre los míos. Pero no, están vacías, y jamás podrán provocar un orgasmo mental con solo mirarle. Sentir la dulzura de las notas insultando su esencia, como el tiempo coge su canción y la divide en partes que suenan dentro de mis laberintos. Sus letras acogen todo el deseo carnal y lo guardan entre mis muslos, entre calada y calada difundiéndose por la nube de su habitación. Melodía que es libre y deja volar mi alma de forma aleatoria, confundiendo la realidad con los pensamientos. Permitir que la mente fluya sola hacia otros mundos, otros paisajes, y otras lágrimas.
El viento sigue azotando mi cara, su velocidad ya no me impide ir más lento; pero la sombra de mis ganas está deambulando día y noche por mi subconsciente.
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