martes, 25 de junio de 2013

El análisis de mecanismos modalizadores.

Me pregunto cuántos besos han huido del mundo, o de mi. Me pregunto a cuántas oportunidades les han apartado los labios dejándolas solas y con el espíritu hecho pedazos. Me pregunto demasiadas cosas, tal vez. Y puede que la respuesta a todas sea también dubitativa, tan dudosa como fiable, pero nunca reveladora.
Me pregunto a qué pueden saber los domingos por las mañanas despertando entre su colchón y el cielo, que puede que sepan a té frío, a cafe fuerte o a látex. Pero puede que sepan a angustia, a asfixia o a conformidad. Así van creciendo mis dudas, y va aumentando el tamaño del cajón para guardar respuestas. El problema, entonces, reside en que nadie es capaz de llenarlo. Y nadie, también, me ayudará jamás a construir uno nuevo, un domingo, por la mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario