No me tienes miedo a mi, sino a todas las cosas que represento sobre ti mismo. No es que tengas miedo a mirarme a los ojos, por el simple hecho de ver mis ojos, sino que temes observar tu reflejo en mis abismos. Contemplar en lo que te has convertido, y, sobre todo, en lo que me has convertido a mi.
Lo tuyo no es pánico a las alturas, ni tampoco es horror al vuelo alto. Lo tuyo lleva mi nombre y todos mis apellidos, y trata sobre un vacío que se te guarda en el pecho cada vez que te elevas junto a mi. Cada vez que subimos un poco al cielo, por que se que no desearías volver a pisar el suelo jamás.
Lo nuestro no es un amor superfluo. Es un amor que supera las barreras del espacio, que nos llena, nos mata y nos resucita. Lo nuestro es magia en estado puro, una explosión que nos lanza a jugar con las nubes, a darles forma y a cambiarlas de sitio.
Lo tuyo soy yo, y tú eres lo mío. Y lo nuestro, lo nuestro con nosotros mismos, ya es otra cosa.
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