Su esencia poseía un ritmo lento, pausado, de los que consiguen transmitir sensaciones indescriptibles y te hacen desear cualquier caricia que no poseas. Su personalidad se confunde con una melodía tan deliciosa que es capaz de hacerte levitar a unos cuantos centímetros del suelo. Sencillo, daltónico, explosivo, aterrador y perfecto. Un poco de todo mezclado en un perfume exquisito que brota como la saliva de sus labios mientras me engulle el coño.
Su esencia tiene la capacidad de mover cuerpos y devorar mentes, por lo que yo le cedí mi carne para que se alimentara y saciara su hambre. Todos los escalofríos que provocaba, y la realidad del agua brotando por nuestras sienes mientras sus manos enjabonaban mi fantasía, fueron parte de su dieta de media noche. Ojalá no desaparezca jamás su recuerdo, que esa esencia, tan única, no se desate de mi muñecas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario