La soledad mola para llenarte la bañera de agua caliente y espuma hasta que se arruguen los dedos. Me gusta saber que hay alguien al otro lado, no es lo mismo estar solo un rato que sentir el vacío de no tener a nadie que te escuche, o te diga un sí cuando más lo necesitas. Siempre esa extraña sensación de inquietud, de no conformarme con nada, de querer ir aquí o allí. Hoy me está doliendo, hoy me duele mucho, me esta arañando por dentro. De pequeña lloré mucho con un documental donde un león marino se comía un pingüino. Hay días que tengo dudas horribles sobre mi existencia. Una vez escribí mi entierro. Llevo pensando desde pequeña que moriré joven. Entonces escribí el día de mi muerte, como sería, quién me gustaría que estuviera. No quiero llantos, la muerte no es lo peor de la vida, es una putada, ya está. Una de las cosas que más me horroriza es la compasión que se tiene por el muerto, ese día todo el mundo recuerda lo maravilloso que era, lo buena persona, lo afable... y es triste que en vida uno tenga siempre ciertas dudas de como lo ven los que le rodean. Encontré en el trastero una caja llena de pecas. Con 15 años fui a un campamento scout, si algo aprendí de las veladas de fuego (esas que te reúnes por las noches y reprochas las cosas malas, expones las buenas, eliges a la persona que ese día te ha hecho feliz o la que te ha hecho un reproche) es que ser sincero y hablar las cosas el día que ocurren ayuda a cerrar heridas, o a que no se abran. En mi entierro me gustaría una de esas veladas y que todo el mundo expusiera lo malo y lo bueno de mi existencia. Se que he hecho muchas cosas mal, pero no he sabido como hacerlas mejor.
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