viernes, 29 de abril de 2011

mmm, dulce chico- susurré.

-Mira, por ahi viene- dicen.
Entonces yo me giro y lo veo, veo como se acerca semidesnudo;me vuelve loca cuando solo lleva pantalones por la calle, con la tabla bajo el brazo derecho camina despreocupado sobre sus viejas y destrozadas zapatillas negras, y yo camino hacia la perdición, demasiado erotismo para un domingo por la mañana, parece que el frío y el paso del tiempo no hacen mueca en su cuerpo, no, sigue como siempre, él, lo único distinto son sus ojeras, la mala vida hace que vayan creciendo, pero eso hace que sea aún más sexy, igual que su cigarro en la mano, cada vez que da una calada se me escapa un suspiro. Faltan solo dos metros y menos de 10 segudnos para que esté aquí, a mi lado, y todavía no se que cara poner, con que ojos mirarlo, y mientras lo pienso, pasa, mira con el rabillo del ojo, y se va.
Puedo enamorarme de él en un solo segundo, uno, en este mismo instante ya soy suya.

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