sábado, 30 de abril de 2011

Que decepción más intolerable.

Nunca entenderé que es lo que le excitaba de mi forma de comer la pizza, pero el caso es que lo hacía, y me encantaba, por eso, solíamos cenar pizza siempre que podíamos, y lo hacíamos en casa, porque nunca llegábamos a la tercera porción, antes de eso ya me había embestido contra la mesa, contra el suelo, e incluso a veces, daba tiempo a llegar a la cama.
Cada vez que teníamos discusiones tontas le mandaba un sms con una dirección concreta, y él, acudía allí en taxi, yo le llevaba a diferentes pizzerías, y lo sabía, entonces, le obligaba a comernos una mediana entre los dos, y sobretodo, a que viera como yo me comía despacio mis trozos, no lo soportaba, pero verlo nervioso e impaciente por salir, ver la cara que ponía cada vez que cogía el queso entre mis dientes, me hacía disfrutar muchísimo, además, tenía claro que nada mas salir de allí ya no íbamos a estar enfadados.

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