miércoles, 27 de abril de 2011

Una partida de cartas más, por favor.

De repente se escucha el golpear de una gota de agua contra alguna de las plantas del patio interior de la casa, se escucha un "clap" y poco a poco empiezan a escucharme más y más; cada vez el sonido que produce el choque de la lluvia en las hojas es más rápido, y en menos de un minuto ya solo se escucha "clapclapclapclapclapcap" y así sucesivamente, el cielo ha ido oscureciendo con el paso de las horas de esta tarde perdida, cada vez se ve menos y son las seis de la tarde. Simplemente necesito un momento, pero no llega.
Entonces, en mitad del caos, del ruido, del frío, van bajando poco a poco los decibelios de los golpes y la frecuencia de estos, y el chaparrón se convierte en una tormenta de diez minutos, que va menguando por momentos y minutos, que cuando estos pasan, ya no es para tanto, no hay de que preocuparse porque ya se está a salvo, porque entre las nubes se puede ver el sol y llega, otra vez, el silencio.
Y ya no hay gotas de lluvia, no, desaparecen, ya no las hay nunca más por hoy.

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