sábado, 9 de junio de 2012

Son celos.

La pintura literaria caerá irritando mi piel como por mis manos cayó tu ropa al suelo. Por mis manos y mis deseos que se confunden con demonios que me tientan prometiendo llevarme hasta ti. Nunca nadie con un corazón oscuro ha sido capaz de realizar sus deseos. Pero juro que sería feliz aunque únicamente pudiera besarte el cuello diez segundos cada día.
Serías mi cruz, configurada del modo dualista que has escogido para mi. Entregar mi vida por tu nombre, y perderla sin quererlo también por él. Oculta a mis ojos tu fragancia y tus despliegues. Sino mi ansia se hace carne, y en tu carne habita el pecado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario