sábado, 15 de septiembre de 2012
Regálame un acorde único para mis senos.
La primera vez que escuchas una canción, sin más. Sabes que va a ser tuya y que no vas a poder olvidarla, tratas de imaginar como sería sentirla en primera persona; y sin que la melodía haya comenzado ya lloras. La primera vez que escuchas una canción, sin entenderla, y te emociona la infinidad de significados que pueden esconder sus letras. Nada puede pararlo, ha sucedido. La mágica conexión que une a un hombre con su canción, ha tenido lugar en un cuerpo diferente; y es que desde antes del comienzo, ya estaba pasando.
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