Y pensar que llueve en mi día y noche, que llueve fresca y húmeda la lluvia sobre mi rostro. Se me borran las cosas de la cabeza conforme va cayendo poco a poco, tengo prisa por si aparecen mis fantasmas. Estoy temblando de pánico mientras me sigo mojando, y se que no voy a poder salir de la lluvia hasta me haya convertido en charco.
Hace frío.
Hace mucho frío, y lo siento dentro de mi cuando me convierto en lágrima. Trato de seguir el ruido que va a crear mi camino de vuelta a la realidad; pero si no dejo de temblar es imposible distinguir palpitaciones. Se vuelve igual de difícil que imaginar el pasado sin cada uno de los puntos de luz que han alimentado mi locura. Imaginarlo de una forma totalmente diferente a la realidad, y tener que llegar a este extremo por que he perdido mis fuentes de inspiración.
Desde entonces solo me dan de comer la lluvia y la humedad. Y esta última es provocada por los besos de un amor latiente que sabe cuando golpearme fuerte, y cuando dejarme llorar. Por que gracias a Dios él es fuente principal en mis alegrías. Aunque, literalmente hablando, yo sigo mojándome ahí fuera, joder. Que él venga a calarse la ropa a mi lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario