sábado, 15 de octubre de 2011

Los quiero.

Vas a tener que acostumbrarte a salir solo de mi casa sin que te acompañe a la puerta, vas a tener que hacerte a la idea de que la proxima vez yo me quedaré en la cama mientras tu te vas, me quedaré tumbada, desnuda entre las sabanas, y con la respiración ajetreada, esperando escuchar como suena la puerta al cerrarse tras de ti.
El amargo sabor del adiós, que solo se sacia con la recompensa de un nuevo encuentro, y así, una despedida tras otra.

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