sábado, 15 de octubre de 2011

A veces confundo su seis con un nueve.

Lo he vuelto a contar, y siguen siendo ocho y ocho los barrotes que me separan de su felicidad máxima, aunque ahora con un poco mas de miedo. A veces está bien apagar por un momento la voz de Barret para centrarme en mis pensamientos, y resulta que siempre acaban en ti.
Hace poco mas un año, por estas fechas, seguía siendo de tu propiedad; -por que tú no fuiste mío- y se sentía muy bien, hacía mas frío, pero nadie me quitaba estos momentos . Me volvía loca pensando como cogerte para siempre, y ocultarme en tus pecas sin que te dieras cuenta, en las de tu espalda. Pero no queda nada para que llegue el invierno, para que vuelva a ser enero y dejes que tú sudadera verde caliente otros hombros en una noche de conciertos y besos en el cuello. "Voy a ir a verte" te dije ilusionada, y tenías razón cuando contestastes "no creo que quieras verme más". Aún así, apagaste mi furia encendiendo un cigarro, y calmaste mi rabia con un beso en la mejilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario