Aunque jamás revelé aquellas imágenes, tú siempre vas a saber pronunciar mi nombre sin que se te corte la respiración. Adoraría poder hacer que nuestras letras coincidiesen creando una esencia única en el mundo, pero es imposible. Por ello, me limito a sentir sin sentirte, y sin sentido.
Solía dibujarte una duda en la sonrisa cada vez que me masturbaba pensando en ti, te quitaba la ropa despacio, pero siempre te quedabas con los pantalones puestos. Haciendo un bulto inmenso y deseable de tu sexo. Todo mentiras, como la forma en la que fantaseaba que me estirarías del pelo, o las marcas de tus dientes en mis muslos. Solo mi imaginación podría conseguir que te colaras en mi cama, o en mis piernas. Pero si tengo que acudir a mis instintos con los ojos cerrados, y desdibujarte comiéndome el coño, lo haré.
No es pecado si no admito que mis deseos carnales superaban el amor que creía sentir, así que me callaré y no confesaré a nadie como jugaban mis dedos en tu nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario