viernes, 31 de mayo de 2013

From here to Lima.

Han pasado horas desde su abrazo. Muchas horas, dos cigarros, un bote de pintura blanca, 15 canciones de Jose Gonzalez, varios discursos políticos, alguna foto, e incluso una vida, pero no mi sonrisa. Ha sido instantáneo, en el momento me ha cogido por la espalda mi cuerpo no ha podido evitar saltar a su encuentro, rodearle con brazos y piernas, apoyar mi cabeza en su hombro y besarle el cuello. Besarle las pecas. Entonces ha nacido en mi rostro una sonrisa, y aún no se ha movido de allí. 
Cada vez que lo recuerdo floto un poquito por encima de todo y soy completamente feliz. 
Tan completa que todavía dudo si mi imaginación ha vuelto a cambiarme los muebles de sitio dentro de mi pequeña realidad y soy únicamente yo, que de tanto desearlo, he conseguido que su fantasma venga a mi y sea él quien me abrace.

No hay comentarios:

Publicar un comentario