Algún día llegaremos a nuestro paraíso a ritmo de las campanas. Se me electrocuta la piel solo de pensarlo, ¿no lo sientes? La prisa trata de invadir nuestros cuerpos, e ilusiones como enredaderas van creciendo por mi espalda, peleándose con dos alas por ver quien me hace volar más alto.
Los brillos de mis pupilas van acelerando nuestros latidos, duendes y seres celestiales bailan a nuestro al rededor, gimen canciones a la luna. Cubre mi cuerpo con veneno, báñame en tu sudor, arráncame los pezones con los dientes, aquí, en mitad de nuestra tierra prometida.
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