A mi el miedo me sabe a ti, a la profundidad de tus ojos y al negro oscuro de los pelos de tu pecho. Pero no le tengo miedo a respirar tu calor, a alimentarme de tu piel ni al pánico que me entra cada vez que te vas. Quiero que seas tú lo que me entre, lo que me invada; quiero que seas tú quién me penetre todos los horizontes que se despidieron de mi cuando yo rechacé ser aire por convertirme en humana.
Arranca a volar, arráncame la piel. Trata de encontrar en mi corrientes de viento, te lo juro, nací cuando el frío y el calor se conocieron, se confundieron y me dejaron a mi confundida. Soy quién sopla demonios en tus abismos, no miento, pero no me crees. Puedo crear hechizos con las manos cuando despiertes, pues si abres los ojos no va a ser para destruir mis huracanes, sino para clavarlos en mi traición y observar desde más cerca las curvas de mi culo.
He dicho que no tengo miedo, pero no trates de tatuar tu nombre en mi imaginación, por que llorar si puedo. Y no tardar´é en hacerlo si me dejas marcada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario