Una vez escribí sobre la luna en sus pupilas. Pero ahora vamos a proponernos cada locura que sea capaz de alcanzar mi imaginación y puedan narrar mis dedos. Al son del dulce y del tabaco.
Está bailando, solo, con traje, al sol y en una esquina. Mantiene conversaciones sobre prostitución cada vez que el bajo vence sobre el ritmo de la guitarra. Clásicos de la noche solemne. Temas a preparar cuando la publicidad no da más de si y la aguja de mis zapatos no puede rajar mis medias. Me raja el alma. Voy a embasarme a la espera de ser rozada. Ahora. A la vista de las líneas grises de su traje. Bésame sin que te lo pida o tenga que escribir sobre ello una historia elevada al prototipo de mujer perfecta. Hermanos, escuchad lo que puedo deciros, por que es importante, único e irrepetible. Vivir del momento en el presente, sino, ya lo habéis perdido.
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