domingo, 15 de abril de 2012

Legará el día que despierte a su lado.

Estoy metida en la cama a punto de dormir y los ojos no me cierran, me falta algo; y ese algo no es otra cosa que tu cuerpo desnudo abrazado al mío, y la tranquilidad (y a la vez nerviosismo) que este me aporta. Solo que esta vez con una enorme sonrisa en tus labios, y tal vez unas manos más rápidas que te recorran de arriba a bajo. Fui absolutamente feliz durante unas horas, sin más preocupaciones que perderme por tu figura y confundirme con nuestro calor. Y ahora todo me recuerda a ti, y echo de menos esa sensación.
No hay "nieve" sobre mi almohada, pero aún el peso de mis sueños conserva restos de tu aroma, bocanadas de sudor y ganas que hacen que se me inunde el pensamiento de la cosa más preciada que poseo. Y eres tú, con tus mil caras, con tus sonrisas y llantos, con tus abrazos y empujones, con tus buenos días y tus malos ratos. Eres brillante, como una piedra preciosa, mi pequeño diamante embruto. Y yo solo quería darte las buenas noches, a ver si, a pesar de no tenerte al raso de mi piel y sentimientos; consigo sentirte cerca y saber que estás bien.Dulces sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario