Me puedes, me puedes hasta la saciedad y tengo miedo a la sensación que entrega mi sombra a mi subconsciente, por que me advierte de que ambos tenemos un pasado y un futuro, pero no me dice más; como quien lo sabe, sabe que está ocurriendo y se deja llevar a pesar de todo. Ignorando el miedo de volver a caer en la desdicha, de ser atrapada por las garras negras del olvido y de morir, a pesar de saber que me haces renacer cada instante.
Así soy yo cuando estoy contigo, que sigo la dirección de tu dedo, y miro tus manos en lugar del horizonte. Jamás dejaría de contemplar tu cuerpo. Y es el amor, joder, amor por ti aunque no pueda describirlo, amor por llamar tu atención, por poder tenerte conmigo, amor por conservarte tras mi puerta, amor por alargar tu felicidad, amor por tu cabeza, lo que piensas y tu cuerpo; por que eres perfecto, preciso, e imprescindible. Desde ahora hasta que se pudran mis dedos o pierda la memoria a trozos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario