sábado, 7 de abril de 2012

¿Cómo me has encontrado?

Tuvieron que resucitar dos respiraciones y una voz para que la luz interrumpiera nuestra comunicación, y que sus ojos, antes iluminados por el calor del sexo, se llenaran de un brillo amarillo y resplandeciente. Pasaron los pájaros y el frío atacó mis pulsaciones, dejando en un segundo plano que hubiera derramado sudor a mi pecho latente instantes antes de despegar mis fantasías de las sábanas. Sus manos dejaron de ser mías, y comenzaron a cubrir aquel deseo precoz de amarlo con locura; se volvieron distantes, y esta misma distancia fue la que cerró la puerta tras mi espalda, y con las prisas del recuerdo de unos ojos penetrantes. 
Él se entregó a la carroña de hierro, y yo esperé sonriendo, y negando mi preocupación, bajo la tragedia en tonos rojos. Tardó en volver a mi y yo no recuerdo si me entregué de inmediato a mis raíces. De lo que si estoy segura es que pasan los barcos entre sus olas, y su deseo, bajo forma de agua caliente, sigue sujetando la humedad de mi memoria. y aún así, ya no ansío tenerlo.

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