Naúseas, no son nervios, no hay motivo por el cual tenerlos. Estoy lanzada hacia fuera, demasiado centrada en ser yo, que el momento se me escapa y me golpea en la cara.
Antes, muchos años atrás, soñé con inundar tu santuario y llenarlo de velas azules; pero ahora, hemos crecido, y no únicamente yo, sino todos nosotros. Y lo que en un tiempo pasado nos pareció un abismo inmenso, ahora es fácilmente superable por cualquier pirámide de cristal ajena a un movimiento puro.
La gente se preguntará cosas, y nuestras cabezas también abordarán cuestiones sin sentido, y sin respuesta hasta el último día; pero nunca nadie logrará entender la grandeza de un temblor de piernas provocado por el contacto mental, por que de eso vivo: indirectamente de tu cuerpo. Y por el muero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario