lunes, 29 de octubre de 2012

The End, como dijeron los Doors.

La última vez que sus palabras fueron sinceras sonaban como la guitarra de esta canción, jamás logré escucharla entera, por lo menos no de golpe sabiendo todo lo que podía haber significado y no fue. Sus palabras fueron claras, y quedaron clavadas en mi alma. La cual llevaba toda la vida escondida en el fondo del armario hasta que él apareció. Y os he narrado nuestra historia miles de veces, y yo llevo grabada su esencia en un costado. Pero aún así el recuerdo de toda aquella pasión reprimida en su entrepierna ajustada, ni siquiera logra aproximarse a lo que fuimos.
Así que a partir de ahora, con lágrimas en los ojos, voy a hablar en pasado; haré planes para mañana basándome en los años que hemos dejado atrás. Voy a torturarme voluntariamente, por que aquí solo yo soy la culpable de que por mucho que sonara, no llevara agua nuestro río. Y si algún día él, decide sentir un mínimo remordimiento por haber torturado mis fantasías después de haberlas violado; yo voy a estar esperando a que aparezca para pedirme perdón. Y entonces, si sus labios, protegidos por la profundidad de sus barbas; son al fin capaces de pronunciar palabras de arrepentimiento; yo voy a estar escuchando en silencio esperando a que finalice de cavar su tumba. Por que justo en el momento termine, voy a empujarlo dentro para que el miedo le devore las entrañas.
Y sabe Dios que intento no enriquecerme con su sufrimiento, que he reducido a la mitad el número de veces que pienso en arrancarle sus pasiones latientes con mis manos, que ya casi no blasfemo imaginando mis dientes devorando a tiras su piel. Pero sabe también, que el día en que él vuelva, yo ya lo estoy esperando.

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