sábado, 10 de septiembre de 2011

Hollywood massement.

Echaré de menos todas aquellas cosas que me hizo, como con solo cogerme por las muñecas y empotrarme contra la primera superficie lisa que allanara nuestro campo visual, una pared roja cobraba un nuevo sentido, y se unía a un suelo, antes inexistente, en el que acabaríamos tirados segundos despues de que me besara, auqnue fuera diferente, aunque nosotros estuvíesmos ardiendo. La brutalidad del movimiento de sus manos en las mías no me hacía daño, no me dolía y pocas veces la sentía de un modo incómodo; supongo que yo siempre quise más en ese sentido, que llegara más lejos y lo alargara; no el dolor, ni el brillo de sus ojos al rozarme con las palmas de las manos abiertas, sino esos dos segundos, pedacitos de cielo, que llegaran a tres, a cuatro.
Que llegaran a unirnos para siempre. 

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