Juro que su piel cambiaba de textura por momentos, que cuanto más de cerca lo miraba, más intensos eran los colores y sus bailes. Que se abrían espirales en mis pupilas y deformaban nuestra realidad sudorosa mientras estábamos jodiendo en la cama. Y me entraban las cosquillas a la boca, tras su lengua; que no era droga sino risa. Nuestras sonrisas jugando cómplices mientras me azotaba, me golpeaba.
Juro que mi piel lloraba densamente, que cuando más sentía su cuerpo junto al mío, más deprisa se movían mis facciones buscando la luz. Que se cerraban párpados en mis ojos y convertían nuestro sexo en magia mientras sqbrevolábamos una época. Y me salían las mariposas de las orejas, antes de dejar pasar sus dientes; que no era sueño sino insomnio. Nuestras manos repartiendo juntas mientras le besaba, le gritaba.
Así empecé el año, con mi amor y algo de setas.
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