martes, 29 de enero de 2013

Me pido ser lo que haga falta para que me hagas rabiar de ganas.

Tengo un suspiro, pero no consigo robarle otro al tiempo para poder traerte conmigo. Veo nuestros cuerpos, y confesiones que aparecen con el intercambio de nuestros esqueletos. Me cuesta avanzar, seguir las líneas y evitar que el viento me golpee en la cara; no lo consigo, no consigo avanzar.
Quiero una versión de tus huesos en todas las formas posibles,  una traducción, una traición. Ya no quedan velas, solo hierba y café. Pero sigo convencida de que todo esto tuvo sentido alguno, tiempo atrás. ¿Dónce estás? Te estoy pidiendo que vengas a hacer que me muera de ganas, que despiertes mi rabia hasta que te suplique de rodilla cinco minutos más.
Se me agotan los latidos, el último ritmo cardiaco se está pudriendo como los pétalos de una flor. Sigo respirando. ¿Podemos ser una explosión? Por favor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario