miércoles, 17 de abril de 2013

Alcantarilla.

Pensar con los ojos abiertos deslumbrada por sus pupilas, pensar en susurrarle historias sobre su boca y ser bostezo; soñé con confesar que mi aliento únicamente me lo daba él, pero no. Roza con sus manos mi espalda, gime su piel al contacto con mi cuello, y me muerdo los labios de ganas. Padece mi conciencia en su habitación de 2 metros cuadrados, padece cada vez que camino a su encuentro; soñé con confesar que me abre la mente y moja mis sentidos, pero no. Habla con la boca cerca de mi oído, penetra con sus palabras mi mente, y me arranco la ropa con prisa una vez ha dejado de mirarme.
Mañana desearé ser poseída, ¿Por qué no deshaces el nudo de mis cadenas? Mañana desearé y acabarán mis ganas por los suelos. Mañana desearé ser poseída, solo con que toque otra canción, solo con que él diga “calor”.
Pienso en los movimientos que llevaré a cabo hasta llegar a rozarle sin querer, planeo cada gesto que le atraiga hasta mis entrañas. Nos falta independencia para romper los dos corazones que nos atrapan, pero no. Sale de la ducha mojado, empapa haciendo más espesa su habitación y toda la frontera de pecados. Pobre cuerpo casi sin vida que se posa cansado entre mis piernas, pobre melodía abstracta la que suena esperando que se suceda nuestra piel. Nunca atravesaremos ninguna tentación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario