Seguimos sin hacernos fotos a pesar de todo lo que hayamos dicho, sin descubrir lugares nuevos, o salir del perímetro que por el que tantísimo hemos andado. Sigue construyendo un castillo con decepciones en lugar de cemento, y va a acabar por derrumbarse sobre mi.
Creo, sinceramente, que no merezco que rompan la ilusión y me devuelvan heridas a pedacitos, ya ni siquiera deseo que me cure, simplemente ansío que deje de doler tanto cada movimiento que hace. Estoy rota, me está rompiendo. Y a pesar de que conoce las formas en las que me destruye, no las frena. Me pregunto que diablos se le habrán metido en la cabeza para que desee que yo llore tantísimo.
Siempre se ha pensado que una estaba forjada de hierro, pero si me sube tanto la temperatura y me tortura de esta forma los sentidos; hasta el metal más noble se deshace dejando solo un corazón al que le quedan pocos latidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario