Me gustaba el olor que dejabas cuando salías de la habitación, era tu esencia, una perfecta mezcla entre nuestro sudor, tu marihuana y Hugo Boss; solamente te ponías colonia en las muñecas, lo recuerdo muy bien, y eso hacía que cada vez que me acariciabas guardases en mi piel y en mi memoria sabores únicos que me recordarían a ti con el paso del tiempo; desde entonces no hay cigarro que me fume sin que la primera calada me transporte a nuestro pasado juntos.
Me gustaba el olor que dejabas cuando salías de la habitación, salías y al rato volvías con otro porro, un batido de vainilla y tu sonrisa.
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