Duró un día, bueno una mañana y media tarde, lo que dura una pesadilla, lo que parece que duran los buenos momentos, un día y ya fue suficiente.
han habido amores más largos, pero no más intensos, como el café solo, como el color negro de sus pupilas y el de su ropa; no ha habido amor más puro que aquel, y dudo mucho que lo vuelva a haber a no ser que desde la distancia de mis pensamientos me vuelva a cruzar con él, o que él, una noche de éxtasis me busque en sus paranoias; tengo claro que yo me dejaré encontrar, y lo sabe.
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