sería perfecto investigar tu cuerpo en busca de algún lugar en el que esconderme para poder quedarme a vivir allí, ahora que ya no tengo tu permiso, echo de menos las madrugadas de verano acostándome entre tus sábanas con el pelo mojado y cierto olor a algodón de azúcar, pero tú siempre fuiste más dulce que todas aquellas noches, incluso cuando estabas frustrado porque las cosas no salían como querías o cuando yo hacía preguntas estúpidas; que tonta fui en todos aquellos momentos, que idiota, si hubiera sabido que por culpa de estos ibas a borrarme de las paredes de tu cuarto nunca te habría mencionado lo que encontré mientras buscaba los pantalones negro que te arranqué, tiré al suelo y perdiste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario