Poco a poco el lugar se fue quedando vacío, la gente se iba metiendo dentro, y aunque no tuviera ningún misterio, conforme menos gente había, todo me parecía más y más mágico; al final todos los deseos que guardaba en su subconsciente se transformaron en una realidad, dejándonos a solas, su guitarra, mi tabaco, él, yo y la inmensidad de la noche como telón de fondo.
Mi felicidad se iba transformando en palpitaciones a medida que el rozaba las cuerdas del instrumento creando melodías, ahora melodías para mi; su pregunta "¿qué quieres que te toque?" me produjo una risita y sudor frío en las manos, mi respuesta "sorprendeme" hizo que me sonriera y al momento comenzara a concentrarse mirando las cuerdas mientras susurraba la letra de una canción al azar, creo que fueron the strokes, pero no estoy muy segura; yo le miraba a él, moviendo sus dedos sin uñas, no podía evitar mi sorpresa de compartir con él aquel momento, en la noche, en la soledad de la puerta de la entrada, iluminados por el humo, guiados por el ritmo de unos acordes.
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