La falta de luz hace que las cosas se vean azules, a pesar de que todavía hay cuatro pequeñas bombillas naranjas a las que aún les queda un último aliento y siguen iluminando la habitación; escucho como se va vaciando la bañera poco a poco, y tan poco a poco empieza a sonar de fondo Pink Floyd, y de repente, aquí está, un poco más alto, el solo de guitarra, y el señor Barret empieza a cantarme, porque esta noche canta para mi, su letra va directamente del altavoz a mi corazón.
Es la trigésimo segunda vez que me ha dedicado wish you were here esta noche, pero no me canso nunca de escucharla; no desde que en una de tus cartas me escribiste que éramos dos almas perdidas nadando en una pecera, y me lo creí. Ahora lo que me niego a creer es que no te vaya a ver nunca más porque tú no vas a cumplir tu promesa de venir a rescatarme y yo tendré que cumplir la mía de olvidarme de ti por mucho que me duela. Cuando no puedo tocarte la muerte es solo una excusa.
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