Devaluar el poder de un cuerpo, y la pasión que desborda de tus poros. Humedecer mis labios, calentar mi cadera. Mostrar tu huella calada en las paredes por tu paso, el vapor que derraman nuestras ganas clavando en los cristales, creando una nube de deseo, de la que únicamente podemos respirar tú y yo.
Cuando despegar mis manos de tu piel se transforma en lo imposible, y respirar de tu sudor se convierte en mi forma de vida. Así estamos, aquí. Y a partir de ahora tú eres mío, y yo te pertenezco a ti, hasta que se extingan las pasiones, o se pierda la poesía. Poesía que eres tú, tu cuerpo y él mío.
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