miércoles, 7 de marzo de 2012

Helado en el sol de noviembre, llega octubre.

El calor es algo mental, que viene cuando lo necesitamos, y no cuando lo provocamos, como siempre hemos pensado. Da igual cuanto me abraces, solo se que es el amor cuando abres la boca.
He visto como te has escapado, muy fino, como un hilo de pasiones concentradas, te has ido huyendo; tendría que haberte sujetado, guardado dentro de mi hasta que explotes, y solo surgieras personificado en el vapor de un gemido. Me has puesto al límite, rozando la línea que separa mi bien de tu mal, a punto. Habría deseado que el tiempo se parara y detuviera en instantes, y que uno a uno fueran invadiendo mi mente en visiones de tu cuerpo aleatorias. Y en blanco y negro.
Se el modo de provocar que vuelvas, pero es arriesgado, pues mi corazón únicamente bombea sangre dormido en las yemas de tus dedos, que si te acercas y escuchas, te suben las pulsaciones a la cadera. Te has escapado, amargura, y contigo te has llevado el calor de lo delicado. Hazme el amor con palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario