domingo, 1 de enero de 2012

El tratamiento no puede estar vacío.

Te imagino en una fiesta, aires viciados, luz roja; estás sentado en una esquina, en el suelo rodeado de globos negros, escribiendo en un papel. Todos parecen estar pasándoselo bien, pero se que están tan jodidos como tú y como yo; eres el único que no se esconde tras un antifaz de plumas. Me entran ganas de acercarme.
-¿qué haces?- y solo con la pregunta te he hecho olvidarte de ti y sonreír, me invitas a compartir tu soledad, rodeados de gente. Es curioso, como en un segundo nos separamos del mundo para existir solamente nosotros dos; y en el mismo periodo de tiempo, podríamos dejar de ser felices, para pertenecer a los demás.
Aires viciados, luces rojas, y dos sonrisas de verdad, la tuya; y la mía dibujada en un trozo de papel.

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