viernes, 13 de enero de 2012

GDC

El miedo se apoderó de sus labios y pronunció lo único que jamás quería haber escuchado en aquel momento; -tú no me vas a follar nunca- fueron sus ultimas palabras antes de que él lo jodiera todo, y yo enloqueciera finalmente; y como una bala, fueron directas a lo mas profundo de mi ser.
Con ellas, rompió todos mis esquemas sacándome de quicio, hasta tal punto, que me obligué a mi misma a frenar su respiración con los latidos punzantes del teléfono. Le colgué. Sin ni siquiera una despedida, sin poder escuchar su elección de nuestra melodía infinita; desde entonces, la curiosidad me ronronea, y las ganas me  matan por descubrir de que canción se trataba. Y el horrible pensamiento de conocerla ya, me concome desde dentro sacando lo peor de mi hacia fuera.
Gracias a Dios, y hasta el momento, siempre ha vuelto, vuelto a follarme, vuelto a ponerme banda sonora. Y vuelto a irse para volver. Así que espero que algún día, cuando hayamos apagados todo el fuego enemigo que arde entre nosotros, podamos, por fin, mantener una conversación, y tal vez, un café.

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