Que creamos que los jazmines son estrellas en la inmensidad de este firmamento, y nos dejemos llevar. Que esta noche te tengo aquí, entre mis dedos, y puedo jurar que todo lo demás carece importancia. Que podría ponerme a recitarte poemas y aprovechar así la noche; pero también podría entregar mi cuerpo a ti, y que de el, hicieras tú la poesía. Que tengo deudas con tu espalda, que le debo millones de besos, y de mordiscos, y de sueños contados en susurros. Que puedo sobrevivir a base de miradas, alimentada por el ritmo de tu pestañeo. Que no necesito más que tu respiración zigzageante para coger mi aliento y resucitar de mis cenizas. Que dependo única y exclusivamente de ti, a partir de ahora, y en esta vida.
Que puedo ser todo lo salvaje que quieras a la hora de abrirte mis piernas, y lo adoro. Pero que en esta noche, he decidido abrirte el corazón.
Y aquí lo dejo.
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